Si se valora el escenario educativo, ha de hacerse siempre desde la objetividad en el entendido que, este debe responder a las demandas sociales que son cada día mayores; si esto no ocurre entonces la concepción de educación no es tal. En este sentido, bien vale la pena pasearse por la historia y ver cómo y qué se ha hecho para lograr que el proceso de enseñanza-aprendizaje responda como se espera.
Una mirada en este sentido es la que plantea Gerver en su libro "Crear hoy, la escuela del mañana" (2012). Allí entre tantos otros aspectos se destaca en principio, la necesidad de cambio en el sistema educativo. Tomando en cuenta los desafíos que se presentan a partir de la transformación social que se vive en cada sentido, vale la pena destacar lo que este autor dice al principio del capítulo uno:
"Desde el primer sistema educativo de la época victoriana hasta nuestros días, el modelo
y la reflexión que lo sustenta han variado poco, así que en muchos aspectos la escolarización
se está haciendo cada vez menos relevante. La enseñanza y el concepto de educación en masa seguramente deben tener por objeto preparar a nuestros hijos para que lleven vidas productivas cuando sean ciudadanos adultos." (pp. 17-18)
Ahora bien, ¿Qué significa esto? Si se ve bien este aspecto, puede verse como el sistema educativo mundial; no ha variado significativamente desde su concepción victoriana, de allí que vale cuestionar si este puede ciertamente formar a los niños, no solo para ser ciudadanos adultos productivos, además ciudadanos críticos, competentes y capaces en la sociedad global de hoy. Por lo que, vale decir que, la necesidad de cambio siempre está, varía de época a época y de acuerdo a las personas y sus necesidades y es obligatorio que todos los factores de la sociedad especialmente, aquellos directamente involucrados en el quehacer educativo, innovar, indagar, crear y aprovechar las nuevas herramientas y potencial tecnológico incorporándolo a su práctica pedagógica.
REFERENCIAS:
Gerver, R. (2012). Crear hoy la escuela del mañana. La educación y el futuro de nuestros hijos. Bibliotéca Innovación Educativa, Ediciones SM


El educador, por la índole de su quehacer, está inmerso en una situación de innovación paermanente, ya que la interacción con los estudiantes lo obliga a ello. De no hacerlo, se sentirá arrastrado y sin voluntad, hacia el cambio irremediable.
ResponderBorrarEs así Teresa. Me encanta pensar de hecho en lo que me dijo una amiga hace varios años: "El educador jamás está graduado del todo o actualizado del todo, porque su deber es formarse siempre." Y verdaderamente creo que tanto ella como tú han dado en el clavo.
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